La luz de Sorolla y la atmósfera de Velázquez



Un joven Joaquín frecuentaba el Museo del Prado allá por 1882. Afanado en entender a los grandes maestros de la pintura, estudió, copió y ensayó en las salas del museo.
Se interesaba particularmente por Rivera y Velázquez, pero fue este último el que marcó gran parte de la obra de Joaquín, tanto en el simbolísmo de su obra como en el tratamiento de la luz.
La influencia de Velázquez
Diego Rodriguez de Silva y Velázquez (1599-1660)
Hasta la realización de su obra “Los borrachos”, Velázquez pintaba sus personajes con contornos precisos y destacándolos claramente de los fondos, sus pinceladas eran ópacas y empastadas.
En su primer viaje a Italia realizó una radical transformación de su estilo. En este viaje el pintor ensayó nuevas técnicas buscando la luminosidad. Velázquez, que había ido desarrollando su técnica en los años anteriores, concluyó esta transformación a mediados de 1630 donde se considera que encontró su lenguaje pictórico mediante una combinación de pinceladas sueltas de colores transparentes y toques precisos de pigmento para resaltar los detalles.
A partir de “La Fragua de Vulcano”, pintada en Italia, la preparación de los cuadros cambió y se mantuvo el resto de su vida. Se componía básicamente de blanco de plomo aplicado con espátula, que formaba un fondo de gran luminosidad complementada con pinceladas cada vez más transparentes.
En “La rendición de Breda” y en el “Retrato ecuestre de Baltasar Carlos”, pintados en la década de 1630, concluyó este cambio. El recurso de fondos claros y capas transparentes de color para crear una gran luminosidad eran frecuentes en pintores flamencos e italianos, pero Velázquez desarrolló esta técnica hasta extremos nunca vistos.
La paleta de colores que empleaba era muy reducida utilizando en toda su vida los mismos pigmentos. Lo que varió con el tiempo es la forma de mezclarlos y aplicarlos, consiguiendo retratar el aire, la atmósfera del momento y su luz.
Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923)
Podemos decir que casi los mismos pasos dió Sorolla hasta su etapa de consolidación (1889-1999) en la que se va alejando del Realismo y el costumbrismo social.
El nuevo siglo marca un adiós a la crítica social y el inicio de la etapa de culminación (1900-1910) donde queda consolidado su estilo pictórico y su fama internacional.
Los cuadros pintados en las playas de Jávea y el Cabañal, en Valencia, o en Biarritz y San Sebastián es donde ese estilo, denominado “Sorollismo” por algunos de sus epígones valencianos, alcanzará su máxima plenitud.
Las anotaciones pintorécas propia de la época desaparecen para dar paso a las pinceladas largas y astilladas, clara influencia de Velázquez, donde la luz es el tema de la obra. Todos los elementos de la composición se bañan en luces y tenues sombras, con recursos como las sombrillas, velas y telas para tamizar la luz por toda la superficie del cuadro.
En este sentido, el término “luminismo” suele emplearse para definir de forma genérica la obra de Sorolla.
Este término, asociado al último impresionismo o neoimpresionismo, se ha utilizado también para caracterizar el estilo de pintores belgas como Emile Claus y Théo van Rysselberghe y de sus seguidores (Jenny Montigny, Anna De Weert, Georges Morren, Gustave De Smet, Frits Van den Berghe, Constant Permeke e Yvonne Serruys), el trabajo de los los primeros puntillistas holandeses como Jan Toorop, Jan Sluijters y Piet Mondrian.
Ambos estilos tienen poco en común. La obra de Emile Claus está próxima al de los grandes impresionistas franceses, especialmente Claude Monet,mientras que los luministas holandeses se caracterizan por la utilización de grandes manchas de color, más cercanos al fauvismo.
Comparten con Joaquín Sorolla este término Teodoro Andreu, Francisco Benítez Mellado o Vicente Castell, entre otros.
Velázquez y Sorolla. Sorolla y Velázquez
A continuación ofrecemos imágenes de aquellas obras más representativas de ambos pintores donde puede apreciarse el uso de la simbología y tratamiento pictórico que, en unos casos Sorolla utiliza como homenaje a Velázquez y en otros demuestran cómo supo interpretar la obra del artísta sevillano.
← 1900: El Gran Prix de la Exposición Universal
La absoluta libertad pictórica →
Enlaces relacionados con “Joaquín Sorolla. Ayer y hoy”
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Artículos Relacionados:
Museo del Prado: Agotadas las entradas por internet para la exposición de Joaquín Sorolla (1863-1923)
La luz de Sorolla brilla con todo su esplendor en el Museo del Prado
El Ministerio de Cultura compra en Sotheby’s un cuadro de Sert
El maduro Sorolla y el joven siglo XX
Joaquin Sorolla



Comentaristas más activos