El maduro Sorolla y el joven siglo XX
El 23 de mayo comenzamos, desde la visión del Museo del Prado, este camino histórico por la vida y éxitos del pintor valenciano Joaquín Sorolla y Bastida.
Los blogs que integran el proyecto VER OIR LEER hemos, y continuamos intentando, mostrar todo cuanto relaciona a Joaquín Sorolla con los siglos XIX y XX con la mayor precisión posible.
Apasiona conocer situaciones en las que Sorolla no fue partícipe pero que formaron parte de su vida cotidiana y lo suman a los testigos de los acontecimientos de una época. Con esa pasión y el ánimo que nos llevó a realizar este proyecto llegamos al siglo XX y la madurez en el sistema pictórico del artista valenciano.



La absoluta libertad pictórica
La vuelta de la pesca, pintado en 1894, es una de las obras donde el sistema pictórico de Sorolla ya es reconocible. Aún se muestra cierta dureza en el trazo pero son evidentes los tratamientos de la luz, las sombras y los elementos difusores de la luz tan frecuentes en su producción posterior. Además ya se aplica en esta obra el gran formato, otro de los rasgos definitivos del Sorolla maduro.
El propio Joaquín dijo de este cuadro que era la primera obra en que veía plasmado su ideal pictórico, y también uno de sus grandes triunfos internacionales al ser adquirido por el Museo de Luxemburgo.
La madurez absoluta llega con Sol de la tarde, pintado en 1903, que muestra un tema similar al anterior de La vuelta de la pesca pero cuya factura ya es fluida y es el fin de la búsqueda iniciada nueve años atrás de aquel ideal pictórico.
Es la absoluta libertad pictórica del artista, que recrea el momento con maestría inigualable, dejando fluir en los pinceles la bravura del Mediterráneo y los vibrantes reflejos de la luz del poniente. La imponente presencia de la vela que absorve la luz crepuscular y la proyecta, la fuerza de las inmensas figuras de los bueyes y el movimiento de los pescadores dotan a esta obra de una gran expresividad plástica.
En esta imagen podemos ver un estudio previo de Sol de la tarde donde se muestra cómo Sorolla trata la luz, las sombras y el embravecido mar con rápidos pero estudiados trazos y amplias manchas que dotan a la imagen de gran realismo y belleza.
Sin lugar a dudas Sorolla ya es el maestro consagrado del que se hace referencia de su arte en los periódicos aunque no se hable de su obra. Tal es el caso de un artículo sobre la jura de la bandera publicado en el “Diario político independiente y de noticias Correspondencia de España” publicado el 3 de abril de 1903, y que dice: <<Llega el capitán general con el segundo cabo y el general deEstado Mayor del distrito. Revista los cuadros de reclutas, rectificando y afinando su colocación. El aspecto que presentan aquellos macizos de tonos oscuros, rojos, amarillos y azules, pide la paleta de Sorolla. El sol se asoma decidido a no perder un detalle de la fiesta.>>
En las imágenes superiores podemos ver dos estudios y un apunte realizados por Sorolla para “Sol de la tarde” aparecidos en un artículo de la revista “Alma Española”, fechada en Madrid el 13 de marzo de 1904.
El artículo se titulaba <<Sol de la tarde (Pensando en el último cuadro de Joaquín Sorolla)>>y escrito por Juan R. Jiménez.
Desde la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España os invitamos a disfrutar de ese magnífico artículo pinchando sobre la portada de la revista.
La consagración definitiva le llega al artista en la exposición antológica de la Galería Georges Petit en 1906, de la que se hace eco el diario “Correspondencia de España”, edición del 30 de junio de 1906, en el artículo titulado “Sorolla en París”:
<<Los periódicos franceses llegados estos días a Madrid dan cuenta del éxito entusiasta y brillante que acaba de obtener en París nuestro compatriota el insigne pintor valenciano Joaquín Sorolla con la Exposición de sus cuadros, inaugurada recientemente en las Galerias Georges Petit.[…] La Exposición comprende en conjunto 437 cuadros, estudios y bocetos, algunos conocido, como el célebre “Trata de blancas” y “El baño”; otros nuevos como “Sol de la tarde”, “Le soire”, “El bote blanco”, “La bendición de la barca”, “Promenades”, “Nadadores”, “Mis hijos a caballo”.>>
En este artículo, que se puede conocer pinchando aquí, habla también de los compradores y precios de las obras de Sorolla. Así, por ejemplo, el Marqués de Casa Riera adquirió “La bendición de la barca” por 25.000 francos. Pedro Gil compró un retrato de una hija de Sorolla por 15.000 francos y “El cabo de san Antonio” por 25.000.
El valor aproximado de la cotización del franco con relación a la peseta en 1906 era de 120 x 100, lo que nos acerca a la valoración de las obras de Sorolla en aquellos tiempos. “La bendición de la barca” supuso para el pintor un ingreso de 30.000 pesetas de entonces.
Sol de la tarde recorrerá varias ciudades estadounidenses hasta su adquisición por parte de The Hispanic Society of America en 1909.
Han pasado cien años desde entonces y hoy, gracias a la aportación de Bancaja y el Museo Nacional del Prado, se muestra para el mundo entero en esta magnífica exposición.
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