Francis Bacon y su Visión Desoladora de la Condición Humana

El próximo año se cumplirán cien años del nacimiento de Francis Bacon. Y será ese año cuando se presente una exposición en el Museo del Prado de Madrid, paradojicamente la ciudad donde el artista encontró la muerte a causa de un ataque cardiaco. La fecha prevista es del 3 de febrero al 19 de abril de 2009.
Según el filósofo francés Gilles Deleuze, autor de uno de los ensayos que mejor analizan la obra del pintor (Francis Bacon: Logique de la sensation), “las figuras de Bacon son las que mejor representan al hombre del siglo XX: si Cézanne lo hizo con el Paisaje, Giacometti y Bacon llevaron al hombre a su mejor representación artística, en relación al hombre angustiado por la vida, pero entusiasmado por el arte.”
Y es que Bacon combinó su empeño en forzar los límites sociales, llevado en parte por su rebeldía homosexual, con un interés por la tradición de los viejos maestros de la pintura, dejados de lado por otros artistas contemporáneos.
A lo largo de toda su carrera recurrió al informalismo, el expresionismo y al surrealismo, pero sus cuadros pertenecen al racionalismo (aunque para algunos autores la obra de Francis Bacon, no pertenece a tal corriente).

Se trara de una pintura de corte expresionista pero muy difícil de clasificar, porque nunca perteneció a ningún movimiento artístico. Simplemente prosiguió lo que él consideró una linea pictórica “postpicasiana”, siguiendo la vía abierta que Picasso dejó con la figuración y la representación obsesiva del cuerpo humano.

Los cuadros de Bacon tienen influencia de Munch en los trazos y de las tonalidades de Van Gogh. También se percibe la influencia de Goya, ya que plasmó la angustia en sus cuadros. Trabajó la representación de la figura masculina o femenina, que por lo general aparece de forma desfigurada e incluso de forma aterradora, en espacios cerrados y oscuros.

Los retratos y autorretratos son una gran parte de las pinturas; destaca entre ellos George Dyer en un espejo (Portrait of George Dyer In a Mirror 1968, Museo Thyssen-Bornemisza Madrid), en donde refleja la fragilidad del ser. Refleja la época que vivió, la Segunda Guerra Mundial.

En otros cuadros como Cabeza rodeada de carne de vaca (Head Surrounded by Sides of Beef, (1954, Instituto de Arte de Chicago) o series como Perros que gruñen (Dogs) Bacon refleja el belicismo, la capacidad del ser humano por ser violento y la inclinación de la naturaleza humana por la violencia.

La remisión a Velázquez está en otra de las pinturas cruciales de la exposición, ‘Study after Velázquez’s Portrait of Pope Innocent X’ (1953), en la que la boca está tomada del grito de una enfermera que aparece en la película ‘El acorazado Potemkin’ de Eisenstein.
.
.
La Tate Britain presente desde el día 11 de septiembre de 2008 hasta el 4 de enero de 2009 una restrospectiva sobre la obra y personalidad de este artista crítico y criticado.



Blog compatible con Dispositivos Móviles.