Arte “naif”: la ingenuidad a la orden

blogerredas 16 Enero, 2011 0

Arte naif


El concepto “naif” se aplica para definir las características de ingenuidad y espontaneidad, atribuidas a determinado objeto o sujeto. En el caso del arte, la corriente “naif” indicaba un autodidactismo de los artistas, los colores brillantes y contrastados, y la perspectiva captada por intuición. En muchos aspectos, recuerda al arte infantil.

El interés por la frescura y el lirismo, se desarrolla primero en Francia a fines del siglo XIX, de la mano de artistas como Henri Rousseau, en los Estados Unidos, y Alfred Wallis, en Inglaterra. En Argentina, Cándido López llegó a una expresión formal muy próxima al naíf, aunque nunca se tuvo conocimiento de sus obras.

En esta corriente, suelen darse temáticas relacionadas con la vida campesina, la vida familiar, las costumbres, las tradiciones y la religión, representados siempre con gran imaginación y vivacidad.

A pesar de las intenciones “realistas”, en la obra de Henri Rousseau, se destacan el tono poético, la búsqueda de lo exótico y, sobre todo, el reflejo de una aparente sensibilidad infantil propia de los artistas con poca formación académica. Esta ingenuidad aporta a sus trabajos un aspecto de caricatura, ya que, a pesar de desconocer las técnicas compositivas, logró dotar a sus obras de un sugerente y complejo colorido, muy elogiado entre sus seguidores.

En sus retratos, los personajes están rígidos, casi inexpresivos, con los ojos muy abiertos y mirando frontalmente al espectador. El paisaje de fondo, cuando lo hay, parece estar en el mismo plano por la falta de perspectiva, debido a esta carencia formación que lo caracterizaba.

En conclusión, puede observarse en las pinturas naif, que el artista podía superar sus limitaciones, y llegar a consolidar obras muy recordadas y admiradas, y crear así un estilo único e irrepetible.