El Desnudo Femenino en el Arte (II)

edjaval 8 Diciembre, 2008 1

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Continuamos con el tema iniciado en artículos anteriores sobre el desnudo femenino en el arte, y lo hacemos en esta ocasión con algunas reflexiones de Francisco Otta, académico de la Escuela de Diseño – UTEM.

Las formas del cuerpo humano han sido la temática más antigua y constante en la historia de las artes plásticas. Desde siempre, este tema, tan recurrente, ha sido enfocado desde las intenciones creadoras más diversas.

Varios libros hablan sobre distintos enfoques sociales que interpretan el desnudo artístico. Algunos se centran en el impacto psicológico sobre la mujer, otros apuntan al erotismo y la sexualidad, sin embargo para Salones Arte exponer a la mujer desnuda vista a través del tiempo, los estilos y los autores, no representa otra cosa que disfrutar del arte en su esencia, de la estética y perfección lograda más allá de los tabús.

Reflexiones de Francisco Otta:

De épocas prehistóricas se conserva una gran cantidad de estatuillas esculpidas en piedra que representan a ídolos de la fertilidad. Una de estas estatuillas es la llamada “Venus de Willendorf” (Museo de Viena). En estas pequeñas figuras se destacan fuertemente los atributos de la anatomía femenina. En la pintura rupestre (Tassili, Sahara) también aparecen humanos esquematizados participando en la cacería de animales, los que son vistos como amenaza y alimento al mismo tiempo.

En el antiguo Egipto, relieves , pinturas y esculturas describen las formas naturales de la mujer de manera sofisticado y vistas a través de una larga vestimenta muy fina y transparente.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usEn la Grecia antigua, el cuerpo humano goza de una apreciación muy particular: se le considera como la máxima creación de la naturaleza, ya que “el hombre es la medida de todas las cosas”. De acuerdo con el criterio reinante, un atleta olímpico poseía una belleza divina y a los dioses se los representaba como seres humanos perfectos. Mencionemos aquí solamente dos de los ejemplos más famosos: el “Discóbolo” de Myron y la “Afrodita” de Praxíteles.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usEsta situación cambia radicalmente en el curso de la Edad Media. En esta época y, bajo la tutela de la iglesia omnipresente, el cuerpo humano es considerado como la sede pecaminosa de la lujuria y la concupiscencia. Por consiguiente, su figuración se proscribe decididamente, exceptuando los temas de Adán y Eva (”Eva Rampante” en Vézeley), las almas que llegan desnudas al cielo o al infierno (Catedral de Autun) o “El pecado original” de Bertram von Minden (1375).

Este tabú sigue aplicándose durante toda la época medieval. En los mosaicos bizantinos se ve la piel de las personas retratadas solamente en los rostros y las manos. En las obras románticas y góticas, el cuerpo humano se cubre con ropajes que forman un laberinto de pliegues.

En cierto momento, hasta los ángeles eran personajes muy serios que estaban vestidos y de pie. Tuvo que pasar mucho tiempo para que esos ángeles se convirtieran en alegres niñitos rosados que vuelan por los aires, desnudos.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usMuy tardíos, pero aún góticos en su idiosincrasia mística, son los dos grandes pintores del Norte: Hieronymus Bosch (”El Bosco”) y Mathis Grünewald. Del primero, en la controvertida pintura llamada “jardín de las Delicias” (El Prado), hay más de cien desnudos; es una dura crítica social y moral. Con igual espíritu profundamente religioso, pero en otro lenguaje plástico, Grünewald plasma a Cristo Crucificado (Colmar) como tétrica figura desdibujada y de color irreal para evocar el dolor en el drama simbólico.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usEn el Renacimiento nuevamente cambia el panorama. Con el pretexto de inspirarse en la mitología grecorromana, la belleza del cuerpo desnudo vuelve en gloria y majestad. Cuesta seleccionar unos pocos ejemplos, entre tantas obras inmortales: el “David” (Florencia) y el “Adán” (Roma), ambas de Miguel Ángel; el “Nacimiento de Venus” (Florencia) de Boticelli; y la “Venus Dormida” (Dresde) de Giorgione, con esta pintura se inicia una serie de obras sobre el mismo tema: el desnudo femenino tendido.

El Renacimiento desemboca en el Manierismo, movimiento en el cual hombres y mujeres son mostrados en atrevidos escorzos y poses retorcidas. Esto se manifiesta en varias obras tardías de Miguel Ángel, “Pieta”, (Roma), en las esculturas “serpentinadas” (Florencia) de Giambologna y en los protagonistas de la “Resurrección de Cristo” (Madrid) de El Greco.


Free Image Hosting at www.ImageShack.usPosteriormente, el Barroco celebra el físico humano mediante formas anatómicas generosas que reflejan la exuberancia y la sensualidad característica de la época. Sirvan de ilustración el “Rapto de las Hijas de leucipo” (Munich) y las ninfas acuáticas en la obra “Desembarco de María de Médici” (Louvre), ambas de Rubens.

En cambio, nada de exuberante ni de grandioso muestran las telas del estilo Rococó. Su frivolidad la atestigua el coqueto cuadro de Mademoiselle Murphy (Munich), favorita del rey Luis ,XV, pintado por Boucher.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usEl Neo – Clasicismo pretende retomar la línea renacentista. Sin embargo, los hombres y las mujeres de Ingres (”Bañista” en el louvre) y de jacques-louis David (”Las Sabinas”, también en el Louvre) son tan idealizadas e irreales que sus cuerpos no dejan ver ni vello ni arruga alguna.

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Free Image Hosting at www.ImageShack.usMuy distinta es la actitud de los más grandes maestros de todos los tiempos que son Rembrandt (”Danae” en el Eremitage, San Petersburgo) y Velázquez (”Venus con el Espejo” en Londres). Ellos quieren pintar, cada uno a su manera, mujeres de verdad, que viven y respiran, y no sólo cuerpos de muñecas frías y perfectas.

De la ola romántica, la tela más comentada o rodeada de anécdotas es la “Maja Desnuda” (Madrid) de Francisco de Goya. También cabe mencionar aquí al inglés William Biake, quien autopublica sus poemas e ilustraciones (”La Divina Comedia”).

Free Image Hosting at www.ImageShack.usEn las últimas décadas del siglo XIX se inicia lo que malamente sigue denominándose arte “moderno”. En ese entonces se presenta en el Salón de París la obra de Manet titulada “Olympia”, la que suscita un gran escándalo no sólo por la mirada desafiante de una cortesana desnuda, sino también por la manera inusitada de pintar. Este cuadro de las vísperas del impresionismo propiamente tal, es un eslabón en la cadena temática del desnudo yacente que empezó Giorgione y que continuó con Ticiano y Goya , entre varios otros.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usMientras que para el Impresionismo un cuerpo de carne y hueso no es más que un paisaje natural, vale decir, un momento de luz y color, los post impresionistas ya buscan la estructura formal, el contorno sólido (”Bañistas” de Cézanne y “El Oro de sus Cuerpos” de Gauguin).

Partiendo de ahí, el Expresionismo y el Fauvismo acentúan y hasta exageran contornos y colores en pos de una emotividad. Véanse los ejemplos: “Odalisca” (Nueva York) de Matisse; “Desnudo Sentado” (Londres) de Modigliani; “Día Cristalino” (Berlín) de Heckel; o “Madre e Hijo” (Londres) de Moore.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usIgual que siempre, Picasso es sui generis. En sus pinturas, esculturas, dibujos y grabados con desnudos, recorre casi toda la gama de enfoques posibles. El fue uno de los primeros que se inspiró en las tallas de madera africanas. Esas figuras del arte negro para el gusto convencional son muy feas, pero sumamente expresivas, y de ellas viene el primer paso picassiano hacia el Cubismo en la tela “Las Señoritas de Aviñon”.

En los estilos plásticos del Pop y del Hiperrealismo, el cuerpo humano todavía motiva a algunos artistas, pero no celebran su esplendor como hemos visto que ocurría en algunos períodos anteriores. Lo miran y tratan como a un objeto cualquiera, o sea que lo cosifican con indiferencia.

Free Image Hosting at www.ImageShack.usMuestras de lo anterior son el cuadro “la Pareja”, del hiperrealista norteamericano Pearistein y la serie de su compatriota Wesselman, cuyo título global es “El Gran Desnudo Americano” (arte pop).

Con el advenimiento de la fotografía y las ramas derivadas de ella (como son el cine, el vídeo y la IV.), ha aumentado en proporción inconmesurable la cantidad de imágenes de desnudos.

Para terminar este breve recorrido, cabe mencionar que, finalmente, el arte abstracto hace desaparecer temporalmente la representación de la figura humana, además de todo lo reconocible de nuestro entorno.

Libros:

El Desnudo Femenino Arte, Obscenidad y Sexualidad – Nead, Lynda – Editorial Tecnos – ISBN: 84-309-3118-X – ISBN-13: 9788430931187

La Percepción Social del Desnudo Femenino en el Arte (Siglos XVI al XIX): Pintura, Mujer y Sociedad – Val Cubero, Alejandra – Minerva Ediciones S.A. – ISBN: 9788488123459

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